L.P.A.
La literatura como todos los vicios incrementa al pasar de los años. Lee, Piensa, Actua
Educacion Trasmitida
miércoles, 16 de abril de 2014
Mi amiga
Se levanta muy temprano para la escuela, los estudiantes las esperan con estusiasmo. Su dedicación a los alumnos es casi angelical y sublime. Sonrié con la música que escucha y con el café en la mano dobla la esquina para recibir el periódico. Siempre tan cordial con el projimo le da su " buenos días" más sonriente que puede. Llega a la escuela y los niños la reciben con alegría, habla con ellos en los pasillos y es posible hasta consejos amorosos les dá. Esa es la parte que más odia, dar consejos de amor. Ella tan llena de amor hacia los demás pero entiende sabe que el amor siempre pierde quien más lucha. Le sonrie al mundo y este le contesta con una sonrisa pero lo que no sospechan es que en su interior habita un ser solitario, lleno de nieblas y pasado doloroso. El mundo la premia poor ser buena hija, hermana, persona, pero, la señala cuando habla, cuestiona, argumenta, opina. Por eso se cohibe y vive con el mundo para que este no la rechase. Se reune con sus amigas, tan parlanchinas ellas, hablan y hablan, ella las escucha pero no las entiende. No entiende su manera de ver el amor, su manera de despojarse de ellas mismas para conseguir amor. No comprende su necesidad casi asfixiada de conseguir pareja, Bah!!! Piensa ella, pero esa maldita voz le indica que está sola. Completamente sola, sus amigas del alma se irán y ella quedará completamente sola con su pensamiento. Dime tú amiga mia, ¿quizás odias el amor o te falta el mismo? ¿Cómo dar algo que no se tiene?
lunes, 26 de noviembre de 2012
La mala noche
Levantó la cabeza y me miró a los ojos, la observé, quería devorarla con tan solo una mirada, en ese momento sentí un temblor en lo más profundo de mi ser; era deseo. Se acercó a mí, bajó las manos por mi torso desnudo hasta terminar en mis pantalones. Mirándome, desabrochó el botón y bajó la cremallera lentamente con facilidad sobre mi protuberante miembro hasta liberarlo, lo agarró con ambas manos y entonces gemí, ella empezó a acariciarlo suavemente y lancé un jadeo con más fuerza, ella me dominaba. Siguió masajeándolo, mirando mi reacción, se deleitaba. Enredé mis manos en su pelo negro, olía a fresas, me acerqué para darle un beso, pero ella me detuvo;
-mi noche, mi juego, mis reglas.
-¿cuáles son las reglas del juego?- pregunté sin poder evitar el jadeo en mi voz.
- solo una-dijo mientras masajeaba lentamente mi miembro y sonreía- aquí, mando yo.
Sin dejarme responder se agachó delante de mí. Alana- pronuncié su nombre como un rezo, entonces sabiendo que tenía el control, sonrió y sus labios se apoderaron de mi potente miembro. Todos mis sentidos desaparecieron, solo podía sentir la boca de Alana. Estaba en un éxtasis exquisito, podía sentir los rosados y carnosos labios de Alana, podía oler su perfume, esa mezcla de fresas, jabón y flores. Toqué sus hombros, su piel era suave y cremosa y sus ojos eran como dos flamas verdes censurables. En medio del éxtasis empecé a escuchar una alarma a lo lejos, pero, de repente se fue haciendo más fuerte hasta que abrí los ojos. Estaba sudado, las sábanas estaban pegadas a mi espalda y la cama estaba hecha un desastre por las vueltas que estuve dando toda la noche. Me duché para limpiar mi conciencia, luego me vestí y salí a toda prisa para la primera clase, estaba tarde y Brian, mi compañero de cuarto no me había levantado. Pude llegar a la mitad de la clase pero, estaba tan aturdido con mi sueño que no le presté atención. No era la primera vez que tenia soñaba con Alana, había comenzado a serlo desde que la conocí. Caminando por el pasillo me encontré a Brian;
-hey , que mal te ves-dijo Brian
-simplemente dormí mal-dije con voz cansada
-sí, no dejaste de moverte en toda la noche-dijo mientras caminábamos hacia la cafetería de la universidad.
Pagamos los almuerzos y nos sentamos en una mesa cerca de la puerta. Brian giró hacia la puerta y le sonrió a la muchacha que caminaba hacia él. Ella se sentó junto a él, le plantó un beso en los labios y me regaló una sonrisa. Entonces Brian interrumpió el silencio de la mesa;
-Richie, tu eres mi amigo de toda la vida, hemos sido amigos desde el Jardín de Infancia y creo que tienes el derecho de ser el primero en saberlo- dijo él como si supiera de lo que estaba hablando. Brain cogió la mano de la chica que estaba a su lado y me dijo;
-Alana y yo hemos decidido casarnos.
-y queremos que seas el padrino- dijo ella rozando mi mano. Sentí como una corriente en toda mi espina dorsal y los recuerdos vinieron a mi mente; su olor, su piel, sus labios carnosos alrededor de mi miembro, sus ojos verdes que me miraban mientras yo gemía…
-Richie- Brain interrumpió mi pensamiento- te quedaste mudo.
-que dices?- pregunto Alana mirándome
-pues, acepto-dije con una sonrisa.
- gracias amigo-dijo Brain.
Ellos se besaron y empezaron hablarme sobre los colores de la boda, la ceremonia y otras cosas, pero, mis ojos solo podían mirar los labios carnosos y rosados de Alana.
Fin
jueves, 15 de noviembre de 2012
Por Caridad
Por caridad
Cuando los policías y yo entramos en la habitación matrimonial, solo había dos cuerpos, él con un balazo en el corazón y ella colgaba del techo amarrada con una soga.
Liza Merced era una joven apasionada. Un día fue a la casa de la playa que tenía su padre. Sentada en la arena mirando el mar, se le acercó un joven de buena presencia y se presentó como Bruno Torres, se gustaron desde ese día. Ella lo tuvo todo, un capricho suyo era una orden para su padre. El acaudalado señor no aceptaba al joven por que este no tenía los recursos económicos suficientes para mantener la vida opulenta a la que estaba acostumbrada su hija. Al ver que el rico señor no aceptaba su relación, la joven recurrió al chantaje y al llanto hasta que Don Ricardo dio su aprobación para la boda. Tuvieron una boda como su posición social exigía y una luna de miel maravillosa…
Los primeros tres meses la joven pareja vivían un amor intenso y pasional, pero un día todo cambio, cuando Bruno supo que su esposa tenía una enfermedad en la matriz la cuál no le permitía tener hijos, empezó a ausentarse en la casa, llegaba tarde y no compartía en la mesa con la familia pues siempre estaba ensimismado. Ella empezó a celarlo con todas las mujeres que se le acercaban, se le aparecía en el trabajo y hasta llegó a celarlo con su propia madre. Una noche, cansada de tanta amargura y humillación, buscó una cuerda, la amarró al techo y espero a su esposo con un revólver en la mano.
Bruno había pensado toda la tarde en como le daría la noticia a su esposa. Era una decisión importante para su matrimonio y sería para el bien de los dos. Llevaba los documentos en la mano, entró en la habitación y en vez de recibir un fuerte abrazo o un fuerte grito como sucedía todos los días, ella sacó el revolver que estaba escondido en su espalda y le dio un tiro en el corazón. Bruno dio tres pasos hacia el frente calló al suelo, se despidió con un “te amo” y murió. Liza, llena de dolor escribió una carta y luego la dejó encima de la mesa de noche. La carta decía así;
Espérame amor mío, que me falta poco. Esta noche se siente fría sin ti. Las personas dirán que es una noche de muerte, yo lo recordaré como una noche de entrega, nuestro amor se ha consumado. No podía permitir que suspiraras por otra, tocaras a otra, pensaras en otra, porque tú me perteneciste en vida y me pertenecerás en la muerte. En esta noche, llena de sangre y pasión me despido del mundo y me llevo a mi amado conmigo. Nacimos para estar juntos y moriremos juntos, es mandato divino y así lo haremos. Le doy gracias a Dios por ponerte en mi camino y me despido de este mundo. En esta cuerda pongo mi cuello y en ella dejo sufrimientos que tú amado mío causaste. La muerte es nuestro comienzo. Liza M.
Los enterramos juntos, pues así lo quiso ella. Días después de la muerte pasional de Liza y Bruno, tocaron a la puerta. Yo, como soy el mayordomo, estaba a cargo de la casa pues el señor Ricardo Merced no estaba en ella. Cuando abrí la puerta vi a una monja, la lleve a la sala y le ofrecí una bebida para refrescarse. Luego le pregunté el motivo de su visita, ella me explico que era la encargada de una Casa Hogar para niños abandonados y maltratados. Me dijo que el señor Bruno Torres se quedaba todos los días hasta muy tarde en la Casa Hogar porque estaba evaluando a todos los niños pues quería adoptar a uno porque su esposa no podía quedar embarazada. La última vez que lo vio se había llevado los documentos para la adopción y estaba muy ansioso por darle la noticia a su esposa. La monja vino a la casa a recoger los documentos y a darle a la feliz pareja las gracias por tan linda Caridad.
Fin
martes, 6 de noviembre de 2012
lunes, 5 de noviembre de 2012
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