Educacion Trasmitida

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lunes, 26 de noviembre de 2012

La mala noche Levantó la cabeza y me miró a los ojos, la observé, quería devorarla con tan solo una mirada, en ese momento sentí un temblor en lo más profundo de mi ser; era deseo. Se acercó a mí, bajó las manos por mi torso desnudo hasta terminar en mis pantalones. Mirándome, desabrochó el botón y bajó la cremallera lentamente con facilidad sobre mi protuberante miembro hasta liberarlo, lo agarró con ambas manos y entonces gemí, ella empezó a acariciarlo suavemente y lancé un jadeo con más fuerza, ella me dominaba. Siguió masajeándolo, mirando mi reacción, se deleitaba. Enredé mis manos en su pelo negro, olía a fresas, me acerqué para darle un beso, pero ella me detuvo; -mi noche, mi juego, mis reglas. -¿cuáles son las reglas del juego?- pregunté sin poder evitar el jadeo en mi voz. - solo una-dijo mientras masajeaba lentamente mi miembro y sonreía- aquí, mando yo. Sin dejarme responder se agachó delante de mí. Alana- pronuncié su nombre como un rezo, entonces sabiendo que tenía el control, sonrió y sus labios se apoderaron de mi potente miembro. Todos mis sentidos desaparecieron, solo podía sentir la boca de Alana. Estaba en un éxtasis exquisito, podía sentir los rosados y carnosos labios de Alana, podía oler su perfume, esa mezcla de fresas, jabón y flores. Toqué sus hombros, su piel era suave y cremosa y sus ojos eran como dos flamas verdes censurables. En medio del éxtasis empecé a escuchar una alarma a lo lejos, pero, de repente se fue haciendo más fuerte hasta que abrí los ojos. Estaba sudado, las sábanas estaban pegadas a mi espalda y la cama estaba hecha un desastre por las vueltas que estuve dando toda la noche. Me duché para limpiar mi conciencia, luego me vestí y salí a toda prisa para la primera clase, estaba tarde y Brian, mi compañero de cuarto no me había levantado. Pude llegar a la mitad de la clase pero, estaba tan aturdido con mi sueño que no le presté atención. No era la primera vez que tenia soñaba con Alana, había comenzado a serlo desde que la conocí. Caminando por el pasillo me encontré a Brian; -hey , que mal te ves-dijo Brian -simplemente dormí mal-dije con voz cansada -sí, no dejaste de moverte en toda la noche-dijo mientras caminábamos hacia la cafetería de la universidad. Pagamos los almuerzos y nos sentamos en una mesa cerca de la puerta. Brian giró hacia la puerta y le sonrió a la muchacha que caminaba hacia él. Ella se sentó junto a él, le plantó un beso en los labios y me regaló una sonrisa. Entonces Brian interrumpió el silencio de la mesa; -Richie, tu eres mi amigo de toda la vida, hemos sido amigos desde el Jardín de Infancia y creo que tienes el derecho de ser el primero en saberlo- dijo él como si supiera de lo que estaba hablando. Brain cogió la mano de la chica que estaba a su lado y me dijo; -Alana y yo hemos decidido casarnos. -y queremos que seas el padrino- dijo ella rozando mi mano. Sentí como una corriente en toda mi espina dorsal y los recuerdos vinieron a mi mente; su olor, su piel, sus labios carnosos alrededor de mi miembro, sus ojos verdes que me miraban mientras yo gemía… -Richie- Brain interrumpió mi pensamiento- te quedaste mudo. -que dices?- pregunto Alana mirándome -pues, acepto-dije con una sonrisa. - gracias amigo-dijo Brain. Ellos se besaron y empezaron hablarme sobre los colores de la boda, la ceremonia y otras cosas, pero, mis ojos solo podían mirar los labios carnosos y rosados de Alana. Fin

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